
Y en la búsqueda de un pretexto para quedarte atrapado en un corral de preocupación nula, el vértigo de una promesa, algun ajuste, alguna visita programada, una agenda, un día festivo, un error de calendario, una mala idea de no encender la alarma del teléfono, te envía al baño, con la hora atornillada a un ritmo accidentado, para que llegues tarde a donde quiera que vayas, un malhumorado tráfico. El mundo se nos sale de las manos, desde temprano.
Un terrible problema te espera al final de la tarde. Y nos sabrás de soluciones, porque puede que no la tenga mas que la desesperanza, como mecanismo para subsistir.
Yo hallo paz cuando pienso que siempré caerá todo por propio peso. Y me contento, cuando sé cuanto he pisado en lograr algo, cuando sé que vale lo que vale lo que me suceda, que sé que justamente es lo que debí recibir, que sé que no me importa si alguien tiene más suerte o dedicación que yo; lo mio terminará como debió terminar también.
Todo terminará cual diseño. Para lo que fuese, para lo terrible o duro que eso sea. Para lo abominable o estruendoso, para lo difícil o inverosímil, para lo que no pueda soportar, yo sé que todo será como debió ser, y no me importa, si es desmadiado conformista !Hay días para estar conformes! !Días para rendirte a lo que sea que suceda! !Hay días para correr riesgos más altos que los que te hicieron llorar! !Hoy es día de llorar, de creer, de mentir, de jugásrselas, de pedir perdón, sin decir que no, de apostar a la mala suerte, de no hacer nada, de dejarte llevar, de hacer algo pero no de intención, hoy es día para no pensar, o tratar de pensar en no pensar!, !de hacer lo indebido! de saber que vas a recibir lo malo, y actuar, sí, moverte con el desgraciado mundo, moverte arriba y abajo, pandearte y gritar desde la cúspide, desde la ruleta de la muerte, de este circo que es la vida, y hacerlo porque eso es vivir. Si sigues vivo sin perder tu centro, puedes vacilar en todas las esquinas, quedarte recostado en la cama, mirar la pantalla y llorar, meterte al armario, tirarte al suelo, compungir sobre la cama porque estás incompleto, puedes lanzarte al suelo a gritar con un làpiz, que todo, casi todo pierde sentido, cuando no eres feliz, y la felicidad se define por la paz.
Tengo el presentimiento de que mañana también tendré que asistirle mejor al tiempo, llenar antes ese curriculum de la mala suerte, diagnosticarme con mejores pautas, para sanar, y enfrentar sin miedo lo que es definitivo. Voy y puedo sentir el dolor de lo que sucederá, es más, puedo partirme los pulmones de lo que significa enfrentar la misma batalla, otra vez, pero siempre, siempre sucederá, que vamos a repetir, en una y otra forma, en miles de años, o ahora, siempre vamos a volver a tomar la lección que no pasamos, y a repetirla infinitamente hasta cambiar.
Y el miedo que le tenemos al cambio, es mucho mayor que aquel de la consecuencia de no hacerlo. Sin el miedo, seríamos perfectos. O talvez no.
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